martes, 5 de diciembre de 2017

Diario de un pingüino: las pingüineras despiertan del letargo





Ha comenzado el mes de diciembre y los pingüinos continúan su actividad durante la etapa reproductora. Desde su llegada de la que ya dimos cuenta en la anterior entrada hasta ahora, los pingüinos han encontrado a su pareja del año pasado. Estas aves son monógamas de larga duración, es decir continúan con la misma pareja año tras año y aunque durante el invierno no mantienen ningún vínculo, cada primavera vuelven a reunirse en las mismas colonias de cría que actuan como punto de encuentro. Primero llegaron los machos y alrededor de una semana mas tarde llegaron las hembras. Los que no han encontrado a la pareja del año anterior o es su primer año como reproductores ya han conseguido emparejarse. Las pingüineras han pasado de ser un totum revolutum sin orden ni concierto a un espacio perfectamente ordenado donde los nidos son totalmente reconocibles por la presencia de los dos miembros de la pareja y que van conformando cada una de las colonias de cría. Cada una de ellas puede tener un número de nidos variable desde una docena a varios cientos o incluso miles. El conjunto de las colonias es lo que finalmente forma la pingüinera donde pueden reunirse hasta cientos de miles de parejas de pingüinos.

 
Los pingüinos han construido el nido aproximadamente en el mismo sitio donde lo tenían el año anterior, para lo cual han excavado una pequeña depresión con las patas y la han rellenado con pequeñas piedras que servirán para aislar a los huevos y posteriormente a los pollos del agua de la fusión de la nieve o de la lluvia. 

Esta tarea de rellenar el nido de piedras y de mantenerlo con el suficiente tamaño conlleva una gran parte de su actividad, recogiendo piedras de suelo con el pico o robándolas de los nidos de sus vecinos y transportándolas hasta su nido. Esto hace que durante esta etapa y debido a los robos de piedras haya un buen número de peleas entre ellos. 

Durante esta fase se producen las cópulas que darán paso a la producción de los huevos por la hembra y posteriormente a la puesta e inicio de la incubación.

 
Durante el inicio de esta etapa se da una mayor frecuencia de tiempo en la que ambos miembros de la pareja permanecen juntos en el nido con lo que se disminuye la posibilidad de cópulas con otros individuos de la colonia, de hecho en los pingüinos es una de las más bajas entre las aves coloniales.


Las tareas de incubación se reparten más o menos por igual entre machos y hembras y mientras que uno de ellos está en el nido incubando el otro está en el mar pescando estableciéndose relevos que pueden durar varios días.
Esta es pues la situación que observamos justo en este momento a principios de diciembre y que dará paso a la eclosión de los huevos y nacimiento de los pollos, y que cambiará por completo el aspecto y la dinámica de las pingüineras. Pero para eso tendremos que esperar todavía algunas semanas.


domingo, 19 de noviembre de 2017

Diario de un pingüino (I La llegada)



La primavera austral ha llegado a la Antártida hace ya unas semanas y con ella al igual que ocurre en el norte, nuevos acontecimientos cambian el aspecto y el paisaje incluso en un lugar tan austero como este. El sol que durante varios meses ha estado ausente comienza tímidamente a aparecer durante algunas horas para lentamente cada día tener mayor presencia hasta adueñarse completamente de la noche. Poco a poco la banquisa de hielo, que como una barrera protectora ha permanecido vigilante durante el invierno alrededor del continente, va desapareciendo y con ello aparece un mar que deja paso franco a los habitantes que a finales de verano abandonaron las colonias de cría y las costas para desplazarse al borde de la banquisa donde continuar con la dura tarea de la supervivencia diaria. La nieve también va retirándose de forma paulatina en los lugares más expuestos al viento dejando al descubierto el suelo desnudo sobre el que se desarrollará la vida durante el verano.


Durante el mes octubre, los pingüinos, junto con un ejército de seres (focas, elefantes marinos, lobos marinos, petreles gigantes etc.) retornan a sus colonias de cría y poco a poco las costas antárticas, hasta entonces desiertas, comienzan a cobrar vida. Presenciar esta llegada de los pingüinos a los lugares donde pasarán los próximos cinco meses es extremadamente difícil ya que hasta ahora la única manera era que los investigadores permaneciéramos durante el invierno en las bases antárticas a la espera de la llegada de los genuinos dueños de estos territorios.

Sin embargo, la tecnología nos permite ser testigos de lo que acontece en la Antártida sin necesidad de estar presentes. La existencia de cámaras automáticas que con una frecuencia determinada van fotografiando el espacio que ocupan las colonias de pingüinos, nos ofrece una visión continua y diaria de la actividad de estas aves que aporta una información muy valiosa para determinar aspectos claves de su biología. Por ejemplo su fenología, es decir, los cambios biológicos que se presentan periódicamente en relación a los ritmos estacionales y que tienen relación con el clima, desde la propia llegada a las colonias, cuando realizan la puesta, eclosionan los huevos, cuando los padres dejan solos a los pollos y forman las guarderías, el momento en el que los pollos se hacen independientes y el momento en el que los adultos abandonan las colonias.




Las fotografías también nos dan información sobre otros aspectos de gran importancia como el éxito reproductor, esto es, el número de pollos que nacen y su supervivencia al final de la estación reproductora. Este número es determinante para el mantenimiento de la población ya que siempre debe superar al número de adultos que mueren a lo largo del año para que exista un crecimiento o una estabilidad poblacional, y es una información básica a la hora de evaluar estrategias y acciones de conservación. La supervivencia de las crías y su calidad genotípica determina lo que en biología evolutiva se denomina la eficacia biológica (fitness) que es el motor que alimenta la evolución de las especies y por tanto nos da la oportunidad para entender el significado de los diferentes comportamientos y características que presentan los pingüinos. Por su puesto la acumulación al cabo de los años de esta información dada por las fotografías (y buena parte del trabajo que realizamos en situ) nos permite poner todos estos hallazgos en el contexto de uno de los procesos ambientales más intensos y rápidos que están sucediendo en nuestro planeta y del que la Antártida y especialmente la península antártica no es ajena, el cambio climático.

Durante la campaña 2015/2016, en la pingüinera de Vapour Col de isla Decepción
instalamos tres cámaras automáticas que vigilan alrededor de treinta nidos por cámara dentro de un proyecto internacional financiado por el grupo de trabajo de seguimiento y manejo de ecosistemas del CCAMLR (Comision para la Conservación de los Recursos Vivos Antárticos) (https://www.ccamlr.org/es/organisation/pagina-de-inicio) y con el que se instalaron un total de 15 cámaras en distintas pingüineras de la península antártica. El objetivo de este proyecto es tener una información regionalmente amplia y de diferentes especies de pingüinos con el fin de generar conocimiento que pueda ser utilizado a la hora de tomar decisiones sobre la conservación y el uso del ecosistema antártico en la costa oeste de la península antártica.

Aprovechando la información que nos aportan, a lo largo de estos próximos meses iremos contando la vida de los pingüinos en la Antártida combinado las fotografías tomadas durante el año pasado por nuestras cámaras automáticas con nuestra presencia en directo en la Antártida a partir del mes de enero. Combinaremos entradas con más información en este blog con tuits mas frecuentes desde la cuenta de twitter @pinguinecologia donde podremos ir viendo los cambios que se suceden en las pinguineras antárticas. ¡Esperamos que os resulte de interés!




miércoles, 8 de marzo de 2017

El regreso

Escrito en Madrid el 6 de marzo de 2017

Han pasado ya varias semanas de la vuelta a España y de la finalización de nuestra campaña antártica de este año. El trabajo se ha realizado con éxito, hemos conseguido valiosos datos que nos permitirán conocer mejor el comportamiento de los pingüinos en el mar, que factores influyen y como explotan el medio marino en la Antártida.

Faltaba en este blog, contar el viaje de vuelta que por esas felices circunstancias que se suelen dar en la Antártida, nos ha permitido navegar en otro buque diferente del que lo hicimos a la ida y además por una ruta diferente, dándonos la ocasión de disfrutar de nuevos y fantásticos paisajes.

Dejamos pues el lugar que había sido nuestro hogar en las últimas semanas, la isla Decepción y la base antártica española Gabriel de Castilla. La dejamos con la sensación enfrentada por un lado de alegría al volver a casa con nuestras familias y por otra la tristeza de abandonar esas tierras donde hemos disfrutado de grandes momentos y donde dejamos grandes compañeros y amigos con los que hemos estado compartiendo el intenso día a día de la actividad antártica.


El embarque en esta ocasión se realizó en el buque Hespérides, buque insignia del programa polar español y operado por la Armada Española con la gestión científica del CSIC. La travesía del Paso del Drake o Mar de Hoces tuvo lo que tiene que tener para poder contar a la vuelta, momentos de navegación con olas de hasta 7 metros en medio de un mar embravecido pero también momentos de una navegación tranquila que permitía disfrutar del paisaje marino y sobre todo de los dueños y señores de estos ambientes, las aves marinas.



Después de dos días en los que el único paisaje a la vista era la inmensidad del océano avistamos tierra, el temido Cabo de Hornos, unido a lo largo de los tiempos a la historia de naufragios y penalidades.
  
El destino final era Punta Arenas y esto nos dio la ocasión de realizar una maravillosa navegación por el interior de los canales patagónicos, a través de los cuales pudimos ver los restos de naufragios pretéritos que nos recordaban machaconamente la dificultad de navegar en esas regiones. 


También nos permitió disfrutar de buena parte de la fauna marina de la zona como delfines que se acercaban al barco para cruzarse grácilmente por delante de la proa y también de alguna ballena jorobada.



El aspecto de esta región de la tierra es realmente inhóspito y uno puede imaginarse fácilmente las dificultades a las que se enfrentaban los nativos que las habitaban, etnias como los Yamanas o los Selknam también llamados Onas, que vivian en el límite de la supervivencia. Pero también los primeros europeos que avistaban esas costas, Fernando de Magallanes, Sarmiento de Gamboa… nombres míticos de la exploración a las que podemos añadir Fitz Roy y su barco el Beagle que da nombre al primer canal que se encuentra a la llegada al continente americano desde el Océano Atlántico y en el que un joven Charles Darwin daba la vuelta al mundo como naturalista recopilando observaciones y datos cruciales para la historia de la humanidad. 


                                Maqueta del HMS Beagle en el Museo Naval de Punta Arenas

Un laberíntico conjunto de fiordos, bahías, islas y montañas muchas de las cuales probablemente no hayan sido siquiera pisadas nunca por nadie.  Glaciares que se derraman directamente al mar o que terminan en profusas cascadas mostrando las cicatrices recientes de un pasado en el que el hielo era el principal protagonista.



He tenido la suerte de hacer esta navegación en varias ocasiones y es siempre impresionante, hacerla de vuelta es una excelente culminación  de la campaña antártica y un regalo para el espíritu después una vez terminado el trabajo y conseguido los objetivos.


domingo, 12 de febrero de 2017

Un día en la Base Gabriel de Castilla

Escrito a bordo del buque Hespérides en el paso del Drake o Mar de Hoces el 31/1/2017 y terminado en Madrid el día 11/2/2017

Algunas imágenes pueden no corresponder con la campaña 2016/2017

El día comienza de manera musical, es potestad de las personas que ese día estarán a cargo de la limpieza, los llamados “Marías” (término tradicional quizás no muy políticamente correcto en los tiempos que corren), de poner la música que despertará al resto de personal. Este año he tenido una enorme satisfacción que ha sido despertar a la base con la música de la Big Band Toni, donde tengo el gran privilegio de tocar el saxofón.

                                                     Concierto de la Big Band Toni

Una vez  levantados y transitado por el ritual  mañanero de ir al lavabo e ir dando los buenos días al resto de compañeros con los que te vas encontrando por el pasillo, estamos preparados para el desayuno. El salón está listo a nuestra llegada con todo lo necesario para ello, más buenos días para más compañeros con los que nos encontramos en él. Comentarios de los acontecimientos del día anterior y de lo que tendremos el día que empieza y vistazo obligado a la bahía y al mástil de la bandera a través del enorme ventanal. Esto nos muestra el día que tenemos y sobre todo el viento que hace y que determinará nuestro trabajo. Si la bandera cae con elegancia sobre el mástil quedando como una marioneta recogida sobre sus hilos, el día será muy propicio y tranquilo para el trabajo, pero si la bandera está erguida, flamante y estirada como si de una tabla se tratara, vamos a tener un día antártico, mucho viento y grandes dificultades para poder trabajar. Esto suele ser lo más habitual.



Después del desayuno, toca otro de los rituales, vestirse para la ocasión. Es el momento cebolla en el que te vas colocando las diversas capas de ropa que hace que podamos trabajar en condiciones de viento, frío y humedad. Primero viene el atuendo ninja, llamado así porque nos colocamos la ropa interior térmica, ajustada y generalmente de color negro que da el aspecto característico del guerrero japonés. Vamos aumentando alguna capa más por arriba, suelen ser otras dos o tres más. Ya listos nos acercamos a recoger la comida que nos llevaremos a la pingüinera. También las radios para poder mantener la comunicación con la base en caso de necesidad. Con todo ello, nos dirigimos a nuestro centro neurálgico de operaciones, el iglú semi-humedo, donde tenemos nuestro material de campo incluido nuestras malolientes ropas impregnadas de diversos olores a pingüino. Aquí terminamos de vestirnos del todo y organizamos el material necesario para el trabajo. Y ya estamos preparados para poder comenzar el tránsito desde la base hasta la pingüinera y que ya hemos comentado en otra de las entradas del blog.



En la pingüinera el trabajo se desarrolla durante unas 6 horas en las que vamos llevando a cabo las tareas que tenemos planificadas, básicamente, la captura de los pingüinos previamente seleccionados, la toma de datos y de muestras y en esta ocasión la colocación del dispositivo que nos dará información de su comportamiento en el mar. El trabajo está perfectamente dividido entre las tres personas que somos (Jesús Benzal, Josabel Belliure y yo) aunque en esta ocasión hemos llegado a ser cuatro (Juan Masello), y podría describirse como una autentica coreografía en la cada uno de nosotros sabemos exactamente que hacer y cuando, con el fin de realizar la tarea lo más rápidamente posible y que el pingüino sea liberado cuanto antes para reducir su estrés al mínimo. En este caso, Jesús captura certeramente al individuo en cuestión, 


Josabel rápidamente coge a los pollos para protegerlos de un posible ataque del skua y para evitar que pierdan calor. Josabel comienza la tarea de medir y pesar tanto al adulto como a los pollos mientras yo me quedo cuidando de los pollos.



Cuando el adulto está listo, Juan comienza las tareas de colocación o retirada del “logger”. Una vez terminado, me llega el turno de hacer la extracción de muestras de sangre al adulto y seguidamente a los pollos. Mientras Josabel ha tomado ya muestras de temperatura corporal de cada individuo. Jesús ha estado sujetando firmemente al adulto en todo momento.


Una vez terminado el proceso los pollos y el adulto son liberados en el nido, primero los pollos y seguidamente el adulto que inmediatamente retoma su labores de cuidado de las crías sin dilación.


Así con todos los individuos que tengan ese día cita con la ciencia. Mientras, el viento trata de quitarnos furtivamente nuestras pertenencias sin lograrlo. Todo está atado y bien atado. A veces la nieve se autoinvita y tenemos que bregar con ella. Dependiendo de como vaya la meteorología continuamos o iniciamos una prudente retirada hacia la base.

Llega el momento de parar a comer, es cuando cualquier promontorio, roca o pequeña depresión donde se reduzca la fuerza del viento se convierte en el lugar más plácido del planeta. Un fantástico caldo hecho en la base por el cocinero y que nos reconforta enormemente, algo de embutido, queso y una barrita energética constituye nuestro banquete que realmente se aprecia como si de una comida en un restaurante de dos estrellas Michelin se tratara. La fortuna algunas veces nos regala días más tranquilos en los que podemos comer sin prisa y disfrutando de un panorama inigualable, las colonias de pingüinos con su ajetreo, algún iceberg en el mar y un grupo de ballenas resoplando. El restaurante obtiene una estrella más entonces.


Los componentes de la campaña, de izquierda a derecha, Andrés Barbosa, Juan Masello, Jesús Benzal y Josabel Belliure

Continua el trabajo y llega el fin de la estancia en la pingüinera, toca comenzar el camino de vuelta con una intensa subida para abrir boca pero el resto con una suave pendiente de bajada que invita a concentrarse en la organización del trabajo al llegar a la base o del día siguiente y en muchas ocasiones sobre lo que se escribe en este blog. Al llegar a la base, toca un buen rato de procesado de muestras en el laboratorio dejándolas listas para congelar y así poder trasladarlas a España para los análisis.


Por fin nos unimos con el resto de compañeros en el salón a conversar sobre cuestiones diversas. Luego reunión de planificación entre todos para ver que se hará el día siguiente, algunos días charla de algún proyecto, cena y sobremesa hasta que poco a poco cada uno va dirigiendo sus pasos a los dormitorios. Algunas almas noctámbulas quedan pululando hasta que finalmente el silencio se adueña de todo y ya solo queda esperar a que la música suene de nuevo.

                                                     Charla de nuestro proyecto en la base

miércoles, 8 de febrero de 2017

Isla Decepción, continuando el trabajo

Escrito a bordo del Hespérides el 31 de enero de 2017

Nuestra segunda etapa de trabajo se ha desarrollado en la isla Decepción, fundamentalmente en la pingüinera de Vapour Col. 

                                                    Vista de la pingüinera de Vapour Col

Esta isla es un lugar muy especial de la Antártida, es un volcán todavía activo donde en diversas zonas pueden apreciarse los signos de esa actividad como es la existencia de lugares con fumarolas, con zonas de suelos calientes a 80ºC y con aguas calientes. 

                                                                      Fumarolas

Su fisiografía está dominada por estas señales volcánicas con diversos cráteres que contienen un lago en su interior, restos de coladas volcánicas y la continua presencia de piroclasto, es decir, restos de las cenizas volcánicas expulsadas por el volcán durante sus erupciones. 

                                                                 Vista del Crater Lake

Tanto es así que aquí en lugar de encontrar glaciares níveos como es habitual en el continente, lo que encontramos son glaciares negros donde cenizas y hielo se mezclan a veces a partes iguales. Es este paisaje el que le da esta peculiaridad característica que contrasta con el paisaje blanco típico de la Antártida y que atrae a ejércitos de turistas a estas tierras. Fruto de esta actividad volcánica la isla presenta una forma de herradura consecuencia del hundimiento de la caldera del volcán que generó una bahía interior navegable y abierta al exterior por los denominados Fuelles de Neptuno.

                                                                 Glaciar negro

                                                                    Fuelles de Neptuno

En la zona interna de la isla es donde se sitúan las bases, en la actualidad la española (Gabriel de Castilla) y la argentina (Decepción) y en el pasado reciente, chilena (Pedro Aguirre Cerda) y británica (Base B) ambas destruidas por una de las últimas erupciones. La isla ha sido también escenario de la presencia de una factoría ballenera noruega (Hektor) que estuvo activa hasta 1931 y donde se llegaban a cazar 10000 ballenas por año. Hoy afortunadamente solo queda el nombre que recuerda su existencia, Bahía Balleneros y los restos de parte de sus instalaciones.

                                                Base Antártica Española Gabriel de Castilla

                                                 Restos de la base B Británica

                                                   Restos de la estación ballenera Hektor

Desde el punto de vista faunístico, la isla es bastante pobre en comparación con las islas de los alrededores, no cría ningún mamífero marino aunque a finales de enero y durante febrero se concentran centenares de lobos marinos en las playas de la isla.


Las poblaciones de aves a excepción de los pingüinos no se pueden considerar de gran importancia aunque en la isla crían la gaviota cocinera, págalos o skuas, petrel damero, petrel de las tormentas  y cormorán antártico.


En el caso de los pingüinos, las circunstancias cambian, aunque solo cría una especie de pingüino en la isla, el pingüino barbijo, sus poblaciones son muy abundantes. En total existen 8 pingüineras, llegando  a tener una de las pingüineras más grandes de esta región con 50000 parejas. Nuestro trabajo se desarrolla en la pingüinera de Vapour Col con una población estimada de 20000 parejas.
Esta pingüinera se asienta sobre una base de cenizas volcánicas en la costa exterior de la isla y está formada por colonias de tamaño variable entre 700 y 20 parejas. Se puede considerar con un lugar excepcional ya que el 80% de lo que se conoce de la biología de esta especie se ha determinado por el trabajo de investigadores españoles en esta colonia. Recientemente se ha señalado una reducción del 36% de su población en la misma dirección y magnitud de lo reportado para otras colonias de la misma especie en la región. Esta reducción parece estar determinada por una menor abundancia de krill en el mar como consecuencia del cambio climático.


Es aquí donde hemos estado desarrollando nuestro trabajo en las últimas semanas y que ha consistido al igual que en Byers en la obtención de información sobre el comportamiento de alimentación, en este caso del pingüino barbijo, y como este comportamiento puede estar influido por las condiciones físicas de cada individuo (presencia de parásitos, enfermedades, contaminantes etc.) y a su vez como puede influir en dichas condiciones a través por ejemplo del estrés oxidativo. Para ello, también hemos equipado a estos pingüinos con dispositivos que llevan un GPS, un profundímetro, y acelerómetros que nos permite conocer los detalles de su viaje de alimentación, a donde han ido, cuanto han tardado, a que velocidad, que profundidad han alcanzado durante el buceo para obtener comida.  Estos individuos eran recapturados cinco días después para retirarles el dispositivo y descargar los datos y tomarles muestras de sangre que nos darán la información fisiológica necesaria para cumplir nuestros objetivos.


El trabajo se ha desarrollado adecuadamente y hemos conseguido cumplir una buena parte de los objetivos propuestos como era familiarizarnos con esta nueva tecnología, probar los dispositivos y obtener una información muy relevante que servirá para establecer comparaciones con otras especies de pingüinos, determinar los lugares de alimentación con vistas a examinar posibles interacciones con la actividad pesquera en la zona y obtener los primeros datos para completar la base necesaria para completar los objetivos propuestos.

Con esto, la primera parte del trabajo, la obtención de muestras y datos está cumplida, ahora nos queda el análisis de los mismos cuando lleguemos a España y empezar a planificar la campaña del año que viene, el tiempo pasa rápido.